Yo del pasado
Le pidieron que si por esta vez podía hacer jornada doble que “había uno que no vino porque se puso en pedo anoche cuando salió de la obra y se había querido llevar unas bolsas de cemento, por eso la mujer no lo dejó entrar a la casa, entonces se fue a lo de un primo que vive en Arana, pero que la chata que lo llevaba partió la junta de la tapa de cilindros en medio de la ruta entonces se habían quedado tirados toda la noche”, y en ese momento dejó de escuchar. No le importó el resto de las explicaciones. En su cabeza se le hizo como una neblina espesa que se le asentó detrás de las orejas y le nubló la mirada. La losa había que tenerla lista para mañana sí o sí, la paga era el doble y la guita le venía bien. No había muchas más vueltas que darle. Se autoconvenció para motivarse que podría invitar a Leticia a comer un sánguche de bondiola con unas cerveza en la costanera el fin de semana. Aceptó con desgano. Tragó una saliva amarga mezclada con tierra y dijo que, “bueno, que por hoy s...